domingo, 12 de mayo de 2013

DE CAÑAS CON LA RIQUIÑA Y LOS PLAYBOYS

(martes 30 de abril, noche antes del festivo del 1 de Mayo)

La noche antes del festivo quedo con La Riquiña y uno de los playboys. Como a ella y a mí no nos apetece salir hasta tarde, decidimos ir a tomar algo cerca de nuestra casa. Pienso que el playboy se va rajar en cuanto le diga que tiene que venir hasta aquí, pero acaba aceptando porque está muy interesado en conocer mejor a mi compi de piso. Vivimos sólo a 20 minutos por lo que hace caso a mi recomendación y se viene andando (maldito el momento en el que se me ocurrió aconsejarle que viniese a pie).

Le explico que quedamos en la terraza de un boteco situado en el cruce de la calle más conocida y concurrida de SP con una perpendicular. Estamos en la misma acera que una conocida librería (donde había quedado con ellos en nuestra primera cita) y también se lo comento. Pero el playboy no entiende lo de cruce; no entiende cuando le indico la acera por la que tiene que venir; no entiende los nombres de las calles... Me escribe tropecientos mensajes y me llama varias veces por teléfono, porque tiene muchísimo miedo a perderse (y realmente puedo asegurar que conseguir perderse es súper complicado). Si algo bueno tiene esta ciudad es su señalización, de las mejores que he visto hasta el momento. En la acera de la calle principal, existen unos postes en los laterales con el nombre de la calle transversal que la cruza en tamaño gigante; y en la  mediana, se sitúa otro poste enorme que indica el nombre de la siguiente calle que va a cruzar a la principal, para informar a los coches con tiempo suficiente. Como peatón también se puede observar dicha señalización sin ningún problema, no hay ningún tipo de impedimento, ni está prohibido por la ley fijarse en esos carteles. 

En su penúltima llamada el playboy me dice que está en el cruce donde hemos quedado. Nosotras estamos en la terraza y no lo vemos. Me dice (por teléfono):
Playboy: Chincheta, estoy ya por aquí, pero no te veo.
Chincheta: A ver Playboy, dime qué es lo que ves ahí dónde estás.
Playboy: No sé, no sé, pero estoy en el cruce de la calle que me dijiste, y te estoy buscando por los bares que hay aquí y no te encuentro.
Chincheta: ¿Pero seguro que estás en la calle correcta?
Playboy: Sí, sí, hay aquí un cartel gigante que pone el nombre de la calle.

Como ya empiezo a conocer a los playboys le pregunto:
Chincheta: ¿Dónde está situado el cartel con el nombre, en la mediana o en la acera?
Playboy: Está aquí, estoy en la calle correcta
Chincheta: ¿En el cartel que estás mirando, no hay justo debajo una indicación que pone “siguiente calle”?
Playboy: Sí, sí, pone eso, pone “siguiente calle”
(pues joder, si pone siguiente calle, es que el nombre indicado en el cartel es el de la siguiente calle)

La Riquiña y yo barajamos dos posibilidades para explicar este comportamiento: o el playboy es muy tonto, muy tonto, muy tonto, caso que desestimamos porque nos parece imposible que alguien sea tan imbécil; o la segunda opción es que el tío va tan muerto de miedo que no se fija (lo gracioso es que va acojonado, pero saca el móvil tropecientos millones de veces para chatearme o para llamarme, acción bastante peligrosa en esta ciudad).
Por fin llega a donde estamos nosotras, no sin antes llamarnos una última vez. Nos cuenta que viene un poco nervioso porque es la primera vez que sale con reloj. Resulta que se ha comprado un Rólex falso pero súper bien falsificado cuyo correspondiente original cuesta  8.000 euros (¡Qué gran idea! como es tan valiente el chaval, se compra una tentación para los ladrones y lo va luciendo por la calle)

Cuando llevamos un rato tomando algo, me escribe el otro playboy que ha salido tarde de trabajar y está “reventado” (cosa rara en él que esté cansado). Independientemente del reviente quiere venir a tomar algo. Le doy las indicaciones para venirse, y empieza de nuevo la tortura: llamadas, mensajes... (¡Dios, nooooooo! Volvemos a empezar, tengo un déjà vu)

8 comentarios:

  1. Iba a empezar a rajar de los playboys... Pero seguramente a mi también me pase ;)

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    1. Me parece realmente difícil que te pase, y menos a ti...

      Estuve buscando una foto de los carteles en internet para insertar en este post, pero no la encontré. A ver si hago una un día de estos para que veais a que me refiero cuando digo que es complicado perderse

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  2. BuaH!!! Chincheta... mi poca paciencia con ese tipo de personas que sólo se fijan en aparentar y no en ser... es que lo hubiera mandado al otro extremo de la ciudad...
    Bueno, y q le pareció la riquiña? Son afines?
    Besos!!!!!

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    1. Nada afines, ru, nada. Solamente hay interés por parte de él, lógicamente...

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  3. Pero é que ti con eses planos que te Curras, que teñen ata curvas de nivel e todo, non te perdes. Pero os demais non temos esa capacidade de orientación.

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    1. jajaja... es que esa es la coña que yo tengo poquísima orientación y ni yooo me pierdoooo... Tienes que venirte unos días y probar, incluso dejas a C, M e I por ahí e tampouco se perderían... soamente se perden os plaibois que son así, especialiños...

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