martes, 25 de junio de 2013

PROTESTAS

Me gustaría poder escribir un post como dios manda sobre las protestas pero me es imposible porque las he frecuentado poco, así que esto es lo que hay. A pesar de que la mayor parte se celebran al lado de casa, últimamente estoy volviendo en coche con “El de la Nasa” y ha evitado las  aglomeraciones.

Todo comienza un día que voy a pillar un bus cerca de casa para ir a tomar algo. Cuando llego a la parada me encuentro con un montón de gente lanzando bolsas de basura sobre la calzada y un helicóptero sobrevolando la zona (¿qué es todo esto? ¿qué hago ahora? ¿espero el autobús? ¿me voy en metro?). Al final decido irme en metro. Le comento a las amigas con las que he quedado lo que acaba de suceder pero ninguna tiene ni idea de la causa de la protesta. Al día siguiente en los periódicos hablan del asunto: destrozos en varias zonas de la ciudad; rotura de cristales en paradas de metro y varios incendios de basura en las calles principales. El motivo es la subida del precio del transporte público 20 centavos. 

Lo gordo empieza la semana siguiente. Durante el tercer o cuarto día de protesta, un amigo español decide bajar de casa para curiosear. Cuando sale del portal empieza a sentir un ardor muy fuerte en los ojos. Se debe a los gases lacrimógenos que lanza la policía. Dice que es una sensación similar a que te echen un bote de pimienta en los ojos. Ese día, la poli se dedica a golpear a todo el que se encuentre por delante hiriendo a manifestantes, periodistas y ciudadanos que no forman parte de la manifestación. Tras estos primeros días de dureza policial, las protestas continúan pero la policía cambia de estrategia. Comienza a acompañar pacíficamente para proteger a las personas en lugar de atacar sin ton ni son. El gobierno se ha dado cuenta de que así no van a ninguna parte y toma medidas al respecto.


¿Qué opinan mis compañeros de trabajo?
Compañero de trabajo: Chincheta, fale a verdade, é você a causante das protestas? Todas ficam muito perto de sua casa. Tenho toda a vida aqui e nunca tinha visto protestas deste tipo, com tanta gente pelas ruas...
Chincheta: Sim, sim, hoje estou organizando outra. A ver se da tudo certo, mais não vou falar onde é que é.


Las poquísimas veces que hablan en serio hay división de opiniones, pero ninguno se queja de la actuación de la policía durante los primeros días. Sí lo hacen sobre el objetivo de las protestas y el modus operandi; sobre los destrozos y el dinero que tendrán que pagar en impuestos (del gasto de arreglar los desaguisados se quejan pero de las pasta que se dejan en impuestos que roban los políticos ni mu); sobre el tráfico y las calles interrumpidas, etc.

Con una persona de la oficina, de unos veinte años de edad,he tenido la siguiente conversación :
Persona: Acho que se continuam protestando devem realizar propostas firmes sobre que querem mudar. Não acho bom tanta protesta somente por 20 céntimos. Deveriam propor coisas mais importantes como legalização da pena de morte ou prisão perpétua para os asasinos.
Chincheta: Eu acho que a pena de morte não vai mudar nada se você quiser resolver o problema da violência (si es eso a lo que te refieres)
Persona: Aqui, quando uma pessoa mata fica alguns anos na prisão, cerca de vinte anos, mais  em seguida despois fica livre para continuar matando...
Le reafirmo mi postura en contra de lo que me está diciendo pero no me rebate, sólo realiza un movimiento ascendente con los hombros y se va. Aquí no les gusta debatir, en parte por no discutir, y en parte porque no quieren esforzarse en pensar una respuesta. 

A pesar de que son jóvenes y están formados piensan de manera muy diferente a los españoles de edad y situación similar. Algunos opinan que la policía tendría que ser más dura con los manifestantes. Supongo que el hecho de que haya tanta violencia influye considerablemente en sus opiniones; pero también lo hace la falta de capacidad de razocinio. Han sido programados para trabajar, ganar dinero, y morir, y si los sacas de ahí ya se pierden. Por ahora voy a excluir a “El de la Nasa” de estas afirmaciones. Me ha decepcionado que no apoye las protestas, aunque empieza a hacerlo de forma virtual, así que vamos a darle un voto de confianza.

lunes, 24 de junio de 2013

¿EXISTE LA ENFERMEDAD CONTRARIA A LA ANOREXIA?



Después una conversación con mis compañeros de trabajo, que trajo mucha cola, y a raíz del tema de las dietas me he dado cuenta de que en Brasil no existen los gordos. 

De camino a comer  por la calle van haciendo comentarios sobre los cuerpos de las chicas que vamos encontrando. Como ellos son muy machos alfa no me quieren decir lo que opinan sobre los chicos que vemos ya que dicen que no pueden mirar a otros hombres (¿habrá una fuerza sobrehumana que se lo impida?). Nos hemos encontrado más de una vez con lo que ellos consideran una tía buena, es decir, una gorda en España; las rellenitas españolas son demasiado "delgadas" para su gusto; si nos cruzamos con alguna obesa, que hay muchísimas, dicen que está "rellenita"; y todavía no hemos encontrado una mujer que esté verdaderamente gorda según su criterio.


Me están empezando a "traumatizar". Después de enseñarme su panza, e intentar hacerlos conscientes de su problema de sobrepeso, han decidido contraatacar. Según sus afirmaciones estoy tan delgada que estoy al límite de la anorexia. Dicen que estoy en los huesos. (¿¿¿Yooooo???) Por el contrario, ellos no se ven gordos; incluso algunos se consideran delgados.Hay quien reconoce que tiene un poco de barriga (un poco); y el más gordo de todos piensa que él sólo está fuerte. Como no tengo fotos suyas, no os puedo mostrar aquí de qué estamos hablando, pero os voy a adjuntar unas fotografías de un par de actores para mostraros a uno "delgado" y a otro "rellenito o normal" porque aún no han entendido el concepto de obeso.

A su izquierda tienen ustedes a Jack Black, un hombre que sería delgado para los brasileiros. En la imagen de la derecha está Hugo de la serie Lost, que estaría rellenito o fuerte. 




Tras estas informaciones puedo concluir que yo aquí no ligaría en la vida, porque soy lo más antierótico que existe para un brasileiro (dios mío, no sé si voy a poder dormir por las noches a partir ahora; con lo monísimos que son todos, es una verdadera lástima, snif). 



jueves, 13 de junio de 2013

HISTORIAS DE MIS COMPAÑEROS DE TRABAJO (I)

Se quejan de mi saludo


Hoy me han dicho que soy una bruta. Yo pensaba que estaba siendo súper-requete-maja, porque todas las mañanas cuando llego digo bom dia y, de vez en cuando, incluso hago alguna mini-broma, pero no. No es suficiente.
Mantengo la siguiente conversación con un compañero al que voy a apelidar Brigadeiro porque dice de sí mismo que es gostoso como un brigadero (dulce típico de Br con forma de bombón). Es un chico muy moreno bajito y gordito, con la típica cara rechonchita, más ancha que larga (así que también se parece físicamente ya que es como una bolita). Este es uno de los del grupillo con los que voy a comer ( suelo ir siempre con los mismos; se acabó improvisar todo el tiempo y tanta historia). É um cara (tío) muito serio e calado  pero inspira mucha confianza. 
Brigadiero: Ay, Chincheta, você está virando bruta...
Chincheta: Por que, Brigadeirinho?
Brigadeiro: Porque quando chega pela mañá você fala “Bom dia” e vai correndo pelas escadas sem esperar resposta (mientras dice esto me imita como digo “bom dia” y como subo rápidamente las escaleras)
Chincheta: Pero tem que pensar que eu são espanhola e não conhezo ainda bem a educação brasileira. A gente acha que é suficiente com dezir “bom dia”...
Brigadero: Mais você não espera resposta, sobe correndo sen dar tempo a gente a responder... (realmente no necesito que me respondan, el saludo es sólo un gesto rutinario; los buenos días, buenas tardes, el hola, el adiós, son palabras que sobran y que decimos la mayor parte de las ocasiones por cortesía y sin esperar nada, incluso con un movimiento de cabeza bastaría)


Chincheta: E que é o que vocês fazem?
Brigadero: A gente vai saudar um por um; aperta a mão e pergunta “tudo bom?” “como vai o dia?”
Chincheta: Mais você case nunca me vem saudar ao meu escritorio...
Brigadero: Porque eu acostumo chegar antes que você. É quem chega último quem tem que saudar. 

En esta conversación está presente otro compi al que voy a apelidar “El de la NASA” porque es un tío bastante listo, sobre todo en comparación con el resto; los otros dicen que debería trabajar para la NASA. Él, que suele llegar al trabajo más tarde que yo, me comenta:
El de la NASA: Eu todos os dias cuando chego, vou até sua mesa para saudar você, perguntar “tudo bem”; e falar um pouco. Excepto hoje que não vim (yo ni me había dado cuenta que no había venido, aunque sí que es verdad que suele pasarse todos los días y varias veces por mi mesa).
Chincheta: Então você acha que eu são bruta tambèm?
El de la NASA: Não acho, não. Você atua normal... (un tío listo, lo que yo decía)

Pero Brigadeiro no opina lo mismo. Él cree que tengo que llegar y tocarles en el hombro uno por uno, para mostrar mi afecto y compañerismo. Yo pensaba que estaba totalmente adaptada, pero aún queda un duro proceso de transformación hasta conseguir tropicalizarme.

Comer, comer, comer sin parar...
A pesar de que les he dicho en múltiples ocasiones que no me gustan demasiado los dulces, ellos no cesan en su intento de que pruebe todo lo que se les va ocurriendo. Muchos de los días después de la comida me compran alguna chocolatina, o caramelos, o galletas … para que pruebe cosillas típicas (y es que aquí es todo tan dulce y empalagoso!; la coca cola por ejemplo saber parecida a la light de España; los yogures son dulcísimos también; todos los pasteles, tartas, chocolates, etc, son más dulces que los españoles). Es un detalle, pero a mí, normalmente, no me apetece comer nada después comer, valga la redundancia, por lo que termino acumulando y acumulando en el bolso y lo tengo lleno de chuminadas.

Ellos, por su parte, se pasan el día comiendo porquerías. Acaban de almorzar y siempre cae un helado, o un refresco hiper calórico, o una caja de galletas, o una bolsa de bolitas de queso, o todo lo que acabo de decir a la vez... Son un saco sin fondo. Casi todos están bastante gorditos (y porque estoy siendo buena porque debería haber dicho GORDOS); sus barrigas son descomunales, incluso las de los que son de constitución delgada (son dignas de ver, y yo, por desgracia, lo he hecho porque algunos me han enseñado su panza).


Pues sepan ustedes que hemos hablado sobre sus hábitos alimenticios y, a partir del lunes, dos de ellos van a estar sometidos a una intensa dieta gestionada por mí. ¿Qué he conseguido con esto? Pues que hoy se hayan ido a su tienda de golosinas favorita y hayan vaciado sus existencias para llenar sus cajoneras de comida-basura. Brasileiros 1 - Chincheta 0

(CONTINUARÁ)

miércoles, 12 de junio de 2013

DE PASEO POR EL BARRIO JAPONÉS

El día de Corpus Christy es festivo en SP. Quedo con La Extremeña que tiene ganas de abstraerse un poco de o Pássaro, Gaditano y Pijo a Tope. Nos vamos al Barrio Japonés que, según todas las guías, es lo mejor de SP. Resulta ser una zona igual que el resto, exceptuando las farolas de estilo japo, llena de tiendas de comida oriental que están bastante chulas y con una gran oferta gastronómica (un poco decepcionante después de leer lo bien que lo ponían en internet). En este barrio, lo típico es ir a comprar cosas de la casa ya que hay varias tiendecillas muy chulas que están  bien de precio, y cosméticos, champús, jabones, geles, etc.

Después de recorrer la calle principal de arriba a abajo y sacar alguna foto buscamos un sitio para comer. Pasamos delante de un local que tiene con mogollón de gente en la puerta. A través de las ventanas apenas se puede ver nada, así que la Extremeña le pregunta a una pareja de japos adolescentes que están súper abrazados y acaramelados (muchísimas parejas aquí demuestran su amor todo el tiempo: en el metro, en el ascensor, en la cola del súper, etc., son súper pesados y empalagosos):
Extremeña: Hola, você fala portugues?
(el japo la mira en silencio y, tras quince segundos que parecen horas, contesta)
Japo Adolescente (chico): Falo
(obviamente el japo es de aquí, pero aún no conseguimos acostumbrarnos a los brasileiros metidos en cuerpos de japoneses)
Extremeña: ¿É este un bom sitio para comer?
Japo Adolescente: É bom.
Extremeña: Y é muy caro?
(ocho horas después vuelve a contestar)
Japo: não é caro...

En la puerta una pareja de mediana edad nos lo recomiendan con mucho entusiasmo. Nos advierten que tendremos que esperar un poco pero que merecerá la pena. Finalmente, esperamos dos horas. Es cierto que durante parte de ese tiempo nos vamos a dar un paseo y a tomar un suco (aquí lo de los zumos naturales de frutas son lo más), pero hora y media sentadas en una arqueta delante del restaurante, no nos la quita nadie. Durante ese tiempo charlamos:


Extremeña: Los playboys son un poco infantiles, no?
Chincheta: Sí... ¿Por qué lo dices?
Extremeña: Ayer estuve hablando con uno y empezó a mirarme con ojos de seductor, como tonteando conmigo...Lo simpático del asunto es que el tema de conversación que tuvimos fue mi boda. Me preguntó, mirándome fijamente y poniéndome ojitos, “¿qué tal tu boda?” y después me acarició la barbilla...
Chincheta: Ya, son unos flipados y están muy subidos. Este no se comió un rosco en su vida, y aquí liga un poco y ya se le va la pinza. Se cree un sex symbol.  La última novedad es que las tías, aquí, dicen que se parece a Richard Gere, y lo peor es que se lo cree (no se parece en nada, obviamente, salvo en las canas).
Extremeña: Ufff...


Ya en el restaurante, nos sientan en la barra. En la carta no hay mucha opción: lamen (sopa japonesa a base de fideos chinos y carne ) y gyouzas (pequeñas empanadillas con masa de arroz cocinadas al vapor). Todo muy rico (incluyo fotos en color rompiendo el estilo del blog una vez más).


Después de comer caminamos hasta mi zona. Por las calles hay poca gente y Extremeña tiene bastante miedo ya que está demasiado acostumbrada a ir con Pássaro a todas partes. Me estresa un poco que la gente se agobie tanto sin motivo. Lo más curioso es que los más miedosos suelen moverse, casi exclusivamente, en coche porque les da pavor ir por la calle andando. No obstante, casi todas las historias sobre asaltos que he escuchado han sido a coches (me parece un poco absurdo tanta preocupación, pero ya verás como al final, por bocazas e irme de lista, acabarán asaltándome, ya verás tú, ya verás...).

lunes, 3 de junio de 2013

CHU-CHÚ

Me tomo unas mini-vacaciones de mis rajes para hacer una recomendación.


El domingo fui al súper con una amiga española, pero con madre brasileña, así que conoce bastante bien la comida de aquí. Estábamos en la zona de los vegetales, le pedí que me diese alguna idea para las cenas, y me sugirió el chuchú. 
El chuchú parece una hortaliza pero es una fruta como el tomate. Hoy me lo he hecho en ensalada y estaba súper bueno. Sólo hay que pelarlo, cortarlo en tacos y cocerlo como si fuesen patatas. Se deja enfriar, y se mezcla con cebolla cruda en juliana. Yo le he puesto también huevos cocidos  y lo he aliñado con aceite de oliva, sal y limón que aquí es verde (por fuera parece lima)


Voy a hacer una excepción y voy a poner una foto en color, rompiendo un poco el estilo del blog, porque el chuchú lo vale!

Encantada de conocerte, Chuchú. BIENVENIDO A MI DIETA!

domingo, 2 de junio de 2013

LAS CAÑAS III

(29 de mayo)
La noche anterior a Corpus Christi, que es festivo en SP, es miércoles así que toca ir de cañas con los españoles, como siempre. Voy con los playboys en taxi y tienen ya planificada una visita posterior a su discoteca de cabecera. Van hablando sobre sus ligues y sobre sus planes para el finde: alguna de sus novias brasileiras los ha invitado a ir a ver un partido de fútbol al campo (guau chicos, qué nivelón!).

Cuando llegamos al local, ¿a quién me encuentro?, pues a Comercial (oooooh, noooooo, está este tío súper pesado, ufff). Comercial es el típico comercial. Lo había conocido en una cena montada por la organizadora de las cañas hace un par de viernes. Tiene varias empresas aquí en SP y todas relacionadas con labores de intermediario (odio con toda mis fuerzas la mayoría de estos trabajos). Una de ellas se dedica a labores inmobiliarias, pero no venden pisos directamente, sólo se llevan una comisión a cambio de poner en contacto a los corredores y a las promotoras. El tío es un comercial tipo “vendedor de coches de segunda mano”. No para de hablar, y da la sensación de que está vendiéndote la moto constantemente. A los playboys les encanta hablar con él de negocios (segurísimo que lo admiran y piensan que es un crak, a pesar de que sea un súper petardo y un pringao). Ya en el bar y teniendo en cuenta que nos vamos a sentar a su lado, le digo a la camarera:

Chincheta: Tenhem cervejas de um litro? (aquí son bastante típicas)
Camarera: Sim
Chincheta: Quero uma, por favor (viendo como se presenta la noche tendré que emborracharme porque si no me voy a poner de muy mala leche).

Al final la situación mejora gracias a que conozco a Señor. Lo había visto alguna vez en las cañas, pero nunca había hablado con él. Me comenta que la semana pasada me escuchó debatir  sobre política, refieriéndose a una conversación que tuve con el fan de Aznar (flipo con lo curiosa que es la gente, y con que aún encima, abiertamente, venga y me diga que estuvo cotilleando). Señor ha vivido en varios países del mundo pero nadie lo intuiría hablando con él. Tiene aspecto y vestuario de tío mayor  pero es súper inocentón y parece poco avispado. No obstante, los temas de conversación fueron interesantes: hablamos de globalización y consumismo; de las diferencias entre las sociedades "desarrolladas"  como la nuestra y las "subdesarrolladas" como la brasileira (habría que redefinir la palabra desarrollado); de gente que trabaja doce horas al día y de gente que vive del cuento...

Cuando ya llevo una horita con Señor aparecen Extremeña, O Pàssaro y Gaditano. Vienen con un nuevo colega, Pijo A Tope, que también es socio en su empresa, aunque sólo va a estar aquí unas semanas. Estoy hablando con ellos cuando, de repente, uno de los playboys me da un beso en la mejilla. 

Chincheta: Ya os vais?
Playboy: No, no...
Chincheta: Entonces, a qué viene esto?
Playboy: A nada, jejeje... (me dan ganas de darle puñetazos y reventarle la cara hasta que empiece a sangrar a lo bestia; en fin, calma,  los playboys son así, hay que quererlos).

Continúo hablando con Extremeña, con Pijo A Tope, y con Gaditano y éste empieza a rajar de Comercial. Opina lo mismo que yo (que da puto asco y que es bastante insoportable). Recordando aquella conversación que tuve con Gaditano sobre Joaquín, me da la sensación de que Comercial también debió haberlo pasado mal de niño en el colegio (seguro que también le metían la cabeza en la fuente, y que le robaban el bocata en recreo; este tío tiene alguna especie de trauma y por eso está tan encantado de conocerse).  


jueves, 30 de mayo de 2013

ÚLTIMAS NOVEDADES EN EL PISO

 La Simpática lleva toda la semana muy sonriente y amable. El motivo de su buen humor es que se va a España dos semanas, así que tendré vacaciones de su “simpatía” durante ese tiempo. Nos hemos quedado solas la Riquiña y yo, y hoy le he estado contando nuestra cena con Compañero de Facultad. Ella también lo conoció en su anterior visita a SP.

Chincheta: Cuando tú estabas fuera fuimos a cenar una noche con Compañero de Facultad, que es un chico muy majo que estudió con nosotras.
La Riquiña: Ah sí, creo que lo conozco...
Chincheta:  Pues “no te lo vas a creer” pero La Simpática la montó...
La Riquiña: Jajaja... ¡Qué raro, La Simpática montándola!, cuéntame, ¿qué hizo esta vez?
(mientras le contaba la historia...)
La Riquiña: Pero... Compañero de Facultad es un chico muy rarito, ¿no? A mí me pareció, todo un personaje.
Chincheta: No sé, yo siempre lo he considerado un chico muy sencillo y normal. ¿Por qué dices que es raro?
La Riquiña: En su anterior visita a SP, estuvimos cenando en casa con unos amigos. Cuando acabamos de cenar se levantó sin decir nada, se fue a la terraza y empezó a tocar un ukelele que se había traído y a cantar. Nos quedamos todos mirándolo con la boca abierta (¡qué fuerte!, ¿no? Otro que está pirado. ¿Es que aquí no hay nadie normal? ¿qué pasa en esta puñetera ciudad?).
Chincheta: Pues se le habrá ido la pinza con los años...

Así es cómo descubro el motivo del linchamiento a Compañero de Facultad por parte de la Simpática: lo invita a su casa, le presenta a sus amigos, y a él no se le ocurre nada mejor que aparecer con un ukelele. Y no le llega con eso, que encima se levanta, y sin pedir permiso, se pone a tocarlo y a cantar. Ay, Compañero de Facultad, esto no me lo habías comentado el otro día, ¿eh?, ¿y te extrañaba que La Simpática no fuese amable contigo?. ¡Este tipo de feos no se le hacen a una amiga! (y menos a La Simpática, jamás te lo perdonará).

domingo, 26 de mayo de 2013

CENA CON LA SIMPÁTICA Y COMPAÑERO DE FACULTAD

(23 de mayo)


Esta tarde, cuando llego a casa, La Simpática me propone ir a cenar con ella y un chico que estudió con nosotras que está aquí de viaje de negocios. Compañero de Facultad y ella habían sido novios durante uno o dos años cuando estábamos estudiando. Yo también lo conocía, aunque bastante superficialmente, pero recuerdo que era un chico muy majo, agradable, que siempre tenía una sonrisa en la cara.

Llegamos al lugar de la cita, que es muy cerca de nuestra casa, pero él él no está. Ella empieza a ponerse muy nerviosa y me comenta:
La simpática: Ya hay que esforzarse para llegar tarde quedando cerca de su hotel .Seguro que se ha perdido o le ha dado mal la dirección al taxita... (bastante cabreada)
Yo: Pero si viene en taxi, igual pilla tráfico.
La Simpática: ¡Qué tráfico si el hotel está a cinco minutos de aquí!
Yo: Bueno... ¿Dónde vamos a ir a cenar?
La Simpática: Pues aquí enfrente, yo no estoy para moverme mucho, que se muevan los demás (con cara sonriente pero maligna)
Cuando llevamos esperando 15 minutos, el chico llama por teléfono:
La simpática: Espera ahí, espera ahí, que ya voy yo (con voz de enfadada). Bueno, no, ven tú, que quedamos donde te dije (más enfadada todavía).
En menos de un minuto el chaval aparece todo sonriente y sorprendido por verme  (se ve que no le había dicho nada de que yo estaba aquí). Nos da un abrazo y ella lo mira con cara de culo. Él le trae un regalo que dice que podemos compartir para matar saudades (tiene forma de botella).
La Simpática: Ya lo abriré al llegar a casa que ahora no me apetece (con cara muy seria).

Entramos en el restaurante, y comenzamos a hablar de su trabajo, de las ciudades que ha estado visitando estos días, y de lo difícil que es conseguir contratos en Brasil (trabaja como comercial para una empresa española).
Compañero de Facultad: Ya he venido unas cuantas veces, pero a los brasileiros les cuesta mucho confiar, y las pocas oportunidades que surgen no las vemos claras porque tenemos miedo a perder dinero.
La Simpática: Pues con miedo no vais a ningún lado. Yo creo que si te envían a ti solo es porque  no tienen mucho interés en trabajar aquí. No creo que consigáis nada, la verdad. Los que saben buscarse la vida sí consiguen pero vosotros no sabéis
Compañero de Facultad: Bueno, es que la empresa no está muy boyante de dinero, y aunque conseguimos algo en otras partes de Sudamérica, necesitamos más contratos para poder sacar beneficios e invertir en Brasil.
La Simpática: Si la empresa no está dispuesta a invertir no le auguro un gran futuro, se irá a pique tarde o temprano (dando ánimos al chaval, muy bien Simpática)

Seguimos conversando, y acabamos cambiando de tema:
Compañero de Facultad: Bueno, ¿y qué tal por aquí? ¿Cómo lleváis lo de la inseguridad?
La Simpática: ¿A qué te refieres con eso? ¿Por qué preguntas por la inseguridad? (seca y borde)
Compañero de Facultad: Porque se dice que esta es una ciudad muy peligrosa y...
La Simpática: Esta es una ciudad como otra cualquiera, si sabes moverte no tienes por qué correr peligro. Si eres idiota y vas enseñando tu reloj de oro y tu móvil por la calle te atracan, claro. Y si eres imbécil y andas solo por la calle a las 12 de la noche (imbécil como yo...) pues, lógicamente, corres riesgos y es altamente probable que te pase algo.

(Él ya no sabe cómo desviar la conversación)
Compañero de Facultad: ¿Y habéis estado en alguna favela? A mí me gustaría visitar una...
La Simpática: ¿Para qué coño te gustaría visitar una favela? ¿Qué se te pierde allí? ¿Quieres ver pobreza? Pues apúntate a una ONG y vete a África!!! ¿Qué te crees, que visitar una favela es como ir a un zoológico?
Compañero de Facultad: No, no, no lo decía por eso. Me gustaría visitarla para tomar conciencia de las cosas que pasan y de la situación que viven allí dentro (el chaval ya no sabe como salir del paso y dice lo primero que se le ocurre)
La Simpática: ¿Tomar conciencia de qué? Son pobres, viven fatal. Ya está, no necesitas saber nada más. Si quieres colaborar, lo único que puedes hacer tú es darle pasta a una ONG y punto porque no te imagino yéndote de aventura a ayudar...
Compañero de Facultad: ¿Simpática, te pasa algo hoy? ¿Has tenido un mal día o algo?
La Simpática: Pues no, estoy bien, he tenido un día bueno. ¿Por qué lo dices? (con tono amenazador)
Compañero de Facultad: No, por nada, porque te veo un poco tensa...
La Simpática: Pues no estoy nada tensa, no sé de dónde sacas eso (con actitud bastante tensa)

Mientras hablamos, en las pocas ocasiones que yo intervengo, ella me sonríe, y ME TRATA BIEN. Se ve que como ya tiene a otra víctima no necesita ser borde y desagradable conmigo.
Compañero de Facultad: Bueno, como veo que este tema tampoco te gusta voy a cambiar otra vez. ¿Qué tal de chicos? ¿Tenéis novio? (ooooh, noooo!!! vas a meter la pata otra vez...)
Chincheta: Sí, yo tengo novio, ahora está en España, vendrá en un mes y pico. ¿Y tú? ¿Qué tal?
Compañero de Facultad: Pues yo ahora mismo no tengo nada, estoy solo... (la miramos, y...)
La Simpática: Yo no hablo de mi vida privada (dioooosss, como los famosos, ella es igual, sólo quiere que la conozcan por su trabajo, no por su vida privada)

La Simpática va al baño y nos quedamos solos Compañero de Facultad y yo.
Compañero de Facultad: ¿Qué le pasa a esta tía? ¿Es siempre así? ¡Es insoportable! ¿No sonríe nunca?
Chincheta: Bueno, es así, más o menos... Creo que no debiste preguntarle por los novios... No fue un buen tema (riéndome)
Compañero de Facultad: Ningún tema de los que saqué fue buen tema. Y a mí no me gusta discutir. Y cada cosa que decía, me la contradecía... y encima súper seria, no sonrió en ningún momento...
Chincheta: Bueno, debatir tampoco es malo...
Compañero de Facultad: Yo no digo que sea malo. Tú y yo, por ejemplo, estamos hablando o debatiendo ahora, me estás sonriendo, y me haces sentir cómodo. Pero ella me hablaba de modo desagradable y amenazador constantemente. ¡No sé cómo la aguantas!
Chincheta: Bueno... (realmente no la aguanto mucho)

Nos despedimos de él. Se dan dos besos bastante fríos y a mí me planta un súper abrazo (téngase en cuenta que es amigo de ella, no mío). Cuando vamos caminando hacia casa me dice:

La Simpática: Ya me imagino lo que es la botella... seguro que es crema de orujo, y odio la crema de orujo...
Chincheta: Pero puede ser cualquier cosa, igual es vino... Estaría bien que fuese vino... ¿Por qué crees que es crema?
La Simpática: No te hagas ilusiones, no va a ser vino. Creo que es crema porque ya me la trajo otra vez que estuvo de visita , y no va a a innovar, ¡me trajo lo mismo, fijo!
Chincheta: Quizás sea licor café, que es de tu tierra...
La Simpática: Tú crees que este tío sabe de dónde es el licor café? Es un ignorante, no tiene ni puta idea de nada...
Chincheta: Bueno, todo el mundo en Galicia sabe de dónde es licor café... Y además, yo no creo que sea un ignorante, pero tú lo conoces mejor que yo...
La Simpática: Créeme, es un ignorante...


Cuando llegamos a casa, abre la botella, y La Simpática tiene razón, es crema de orujo.

Lo siento Compañero de Facultad, metiste la pata por milésima vez: a La Simpática no le gusta la crema de orujo. En la próxima ocasión tráenos una botella de albariño, ¡porfa!, aunque es posible que no la vuelvas a llamar, ¿verdad?