(Viernes 26 de Abril a Domingo 28 de Abril)
Justo
el fin de semana antes de empezar a trabajar me voy a una playa, a la
zona norte de SP, con El Gaditano, La Extremeña y su novio brasileiro al que voy a llamarle a partir de ahora ‘O Pássaro’ porque los playboys
piensan que es un pájaro de mucho cuidado. Los padres de O Pássaro tienen una
casa cerca y vamos a aprovechar el buen tiempo del otoño .
Nuestro
alojamiento no está precisamente en la costa, sino a unos kilómetros
hacia el interior. Antes de llegar paramos en una especie de
supermercado comparable a una tienda de pueblo de la España profunda
pero mucho más cutre, con todo súper desordenado. Justo al salir nos
encontramos una furgoneta que vende sardinas recién pescadas a ¡7
RS/kilo!
El
acceso a la casa es de película de terror. Para llegar hay que cruzar un
río con el coche y no hay puente. Cruzamos transversalmente a la
corriente sobre el agua (los caminos rurales gallegos, en comparación
con este, parecen autopistas).
La
casa está adosada a otra que es propiedad de unos amigos
de O Pássaro. Mientras estamos cocinando las sardinas y tomando cervecitas fuera, llegan los vecinos. El
Gaditano conversa con ellos (o lo intenta):
Gaditano:
¿Pishas, vocês queréi(s) comer sardina(s)? (Todos lo miran como pensando , ¿qué estará diciendo este tío? pero él cree que se hace
entender)
Pasamos
la primera noche bebiendo cervezas y caipirinhas de maracuyá, comiendo
mucho y hablando todavía más. Así me entero de que el Gaditano, fiel
votante del PP, adora las corridas de toros (piensa que son los animales
que mejor vida tienen del mundo), en resumen, es, básicamente, el típico
señorito andaluz (o señorón porque, aunque no es mayor, tiene una barriga importante).
El
sábado por la mañana nos levantamos temprano para ir a la playa,
desayunamos, cogemos las cosas que necesitamos y después... a esperar
tres horitas de brazos cruzados. Estoy descubriendo que este país es el de las colas y “esperas”. Cuando, por fin, estamos a punto der salir con el coche nos
interrumpe el del vecino, que está obstruyendo la salida. ¿Por qué?
Pues, sinceramente, yo creo que porque vio que íbamos a salir, y pensó
“estos aún no han esperado el tiempo suficiente, voy a moverlo y ponerlo justo
delante de la puerta ” ¿Y O Pássaro se
bajó del coche para decirles que lo moviesen? Por supuesto que no. ¡Eso
nunca! Lo que hicimos fue quedarnos sentados esperando (
los españoles dentro, de un mal humor que no veas). La playa a la que vamos está enclavada en una bahía, podría asimilarse a una gallega si no fuese por dos detalles: el agua está buena; y la vegetación es muy diferente ya que es muy variada y densa (ellos mantienen las especies autóctonas como ya os he comentado).
El
sábado por la noche hacemos de nuevo barbacoa, esta vez de picaña (rabadilla de ternera). Y
para acompañar la carne se hacen: vinagretas , arroz con farofa (una especie de pan rallado que se puede
mezclar con el arroz que está muy rico), parrillada de vegetales, pan
francés (les gusta llamar así a unos bollitos de pan súper normales de los que ellos se sienten orgullosos) y, por supuesto, cervezas y
caipirinhas de diversas frutas (kiwi, lima, maracuyá...)
Después
de dos días con los brasis puedo decir que ellos controlan el concepto playa: un carrito para llevar las sillas de todos (nada de sentarse
en la toalla o en la arena y nada de ir cargando cada uno con su
silla); neveras llenas de cervezas y de hielo para que se mantengan
frías (eso sí, botella de agua no había, total, pa qué); un toldo
gigante para dar sombra (nada de sombrillas de mierda, ¡a lo grande!); compras en
chiringuitos de mazorcas de maíz, empanadillas de carne o de
queso, caipirinhas de diferentes frutas... ;y todo bien barato, nada que
ver con los timos de las playas españolas. En resumen, un finde guay. No me puedo creer la suerte que estoy teniendo.
Me encanta el nuevo personaje "el Gaditano". Ese chico andaluz con desparpaho y amante de lo ejpañó. Y ese momentazo "carrito" que hace perder más tiempo, puesto ahí a posta claramente por el guionista. Qué grande!
ResponderEliminarPero me quedo siempre con las "sombrillas de mierda". Aquí por casa aún quedan algunas si... quizás sirvan para hacer picaña ;)
JAJAJA, para hacer picaña...
Eliminar¡Qué envidia de plan! me ha encantado todo este post, me encantan las fotos, el relato y la sensación de parrillada, sol, cervezas y charla... ¡viva tu!!
ResponderEliminarMuchas gracias. Veo que te estás tomando en serio lo de "Ánimo campeona!" :)
EliminarAins.....nosotras aquí aún no nos habíamos comprado aquellas sillas ideales para tomar el sol, leer y dormitar... me tendré que poner al lío...
ResponderEliminarSi, ruuuu, ya me acordé, ya... ponte, ponte, que ir con silla es otro rollo... Mejora el momento playa que no veas :)
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