jueves, 25 de abril de 2013

LOS PLAYBOYS ME CUENTAN HISTORIAS DE MIEDO



Los playboys me han invitado a quedar hoy. Vamos a ir a una librería enorme que está en la calle Paulista. Es la típica librería a la que los escritores vienen a firmar sus libros. También tiene teatro y cine. Además, en las distintas secciones de libros hay varias butacas para que la gente se pueda sentar a leer. Quedamos en la cafetería para tomarnos un zumo que aquí están de vicio.

Los playboys llegan a la cafetería con sus dockers y con sus respectivas camisas de marca Pedro del Hierro como buenos hombres de provecho. Han salido el fin de semana y están reventados. Reventados, es una palabra que les encanta usar a los playboys (Tantas chicas pidiéndoles el teléfono, normal que estén cansados, pobrecillos).

En esta ocasión, después de haberme dejado claro que no voy a encontrar trabajo ni de coña, deciden hablarme de la inseguridad en SP. Mientras yo, ingenua de mí, pienso que en la zona por la que me muevo estoy segura, ellos deciden sacarme de mi ignorancia contándome sus batallitas. 

Hace pocas semanas, mientras ellos estaban comiendo, sus compañeras desde la oficina vieron un tiroteo en plena calle donde trabajan, uno de los barrios chic de SP que está bastante cerca de mi casa (¿Me lo creo o no me lo creo?)

Otra historia interesante que me cuentan versa sobre una chica que estuvieron a punto de contratar en su empresa. Después de hacer entrevistas a varias personas se decidieron por ella. Tenía que empezar a trabajar el lunes y no se presentó. Cuando habían pasado varios días y no había aparecido por la oficina decidieron llamarla. Un familiar de la muchacha les contó que la habían secuestrado. Cuando llamaron  ya la habían soltado, pero se había quedado tan traumatizada que aún continuaba en el hospital.

Me hablan también de un edificio súper mega pijo, en el que entraron por el garaje a robar, con un coche igual que el de un vecino y con la matrícula falsificada. Reunieron a todo el vecindario en los sótanos apuntándolos con ametralladoras, mientras  fueron vaciando todo el edificio.

Por último, como aún no se quedaron contentos con mis caras de acojone, me aconsejan que vaya muy atenta por la calle por si me sigue alguien (Claro, como soy tan buena con las caras y veo tan bien de lejos, seguro que me doy cuenta y todo). Alguna vez han notado que los siguen y han tenido que entrar en un bar para despistar (¡Serán flipados!)

Me iba a volver andando sola a casa pero los chicos estos, tan majos y agradables, me han metido tal miedo en el cuerpo que me he tenido que coger un taxi (Gracias playboys, habéis conseguido que sea un poco más pobre)

Playboys: Pero no tengas miedo, mujer, esto que te contamos son casos puntuales.
Yo: Entonces, voy andando que son sólo las 10 de la noche y es cerquita.
Playboys: Ni se te ocurra ir andando, ¡vete en taxi!

Llego a casa y tengo un whatsapp de uno de ellos en el móvil "¿Has llegado bien? " (Joder, pero no les llega con que venga en taxi que aún así se preocupan)

PRIMER DOMINGO



Hoy he quedado con una amiga de MG (Catequista retirado). Lleva viviendo en SP más de cinco años y me ha venido a recoger en un súper cochazo que alucinas (Se ve que le ha ido bien a la chica). Me ha llevado de visita turística por la ciudad y tengo que decir que no es tan fea. Tiene edificios interesantes, bastantes calles arboladas muy chulas y una avenida de tiendas pijas que también merece bastante la pena. Después del paseo, hemos ido a su casa y he descubierto que las televisiones planas también han llegado a Brasil (Nosotras, en casa, tenemos una de tubo que sube o baja de volumen según le pete). Me ha presentado a su marido brasileiro, un tío encantador que me ha contado un par de chistes de argentinos (Los brasileiros odian a muerte a los argentinos, y cuando le he dicho que Palito era de allí, ha aprovechado la ocasión).

                “¿Sabes qué es lo mejor de comprar a un argentino? … Comprarlo por el precio que vale y venderlo por el precio que él cree que vale”

                “Un hijo le dice a un padre -Papá, papá, xo de maxor quiero ser como vos. El padre le pregunta -¿Por qué, hijo? Y éste le contesta – Para tener un hijo como xo”.

Seguro que no os hacen mucha gracia, pero es que el chico los contaba genial. Es de este tipo de personas que mantienen la cara seria mientras están bromeando.

También, me han invitado a Estrella Galicia (¡Qué morriña!) y hemos estado hablando,entre otras cosas, de política, y de lo mucho que roban los políticos aquí (Pero ya han ido varios a la cárcel, no como en otro sitio…). Parece ser que a los brasileiro no les gusta nada hablar de política, pero este es una excepción. 

La nota triste del día la puso ella cuando me contó que hace unos meses la habían asaltado. Se disponía a coger su coche, cuando unos atracadores la apuntaron con una pistola en la cabeza para quitárselo. La chica aún sigue teniendo miedo a ir sola en coche. (MG, prohibido contar esto a nadie que la conozca)

PRIMER SÁBADO DE MARCHA



Es mi primer sábado en la ciudad. Por la mañana acompaño a mi compañera de piso, a la que a partir de ahora llamaré “La Simpática” a comprar unos muebles (Aquí no hay Ikea así que no se estila lo de alquilar una furgo para, de paso, amueblar la casa de todos los parientes). Vamos en autobús. Durante el camino de ida no me dirige la palabra ni para decir mu. Llegamos a la zona donde va a encargar los muebles... Es un barrio muy diferente a donde vivimos ya que no hay apenas rascacielos, son todo casitas bajas, se parece a un pueblo de España en los 80 (Muchas cosas de aquí me recuerdan a España en los 80. Por ejemplo, el tendido aéreo en las calles, incluso las céntricas. Estás en una calle súper chic pero llena de postes de electricidad que casi no te dejan ver los edificios). Después de encargar los muebles, nos disponemos a coger el autobús de vuelta (¿No vamos a pasear un poco por aquí? Parece que no, dijo comprar muebles y es comprar muebles). Mientras esperamos al autobús, que tarda lo suyo, me habla

Yo: ¿Es realmente tan peligrosa la ciudad como dice la gente?
La simpática: Sólo tienes que saber por dónde moverte (Mirando todo el rato al móvil y sin cruzar la mirada conmigo en ningún momento).
Yo: ¿Y cómo sé si una zona es peligrosa?
La simpática: Pues con sentido común. Aquí sólo les roban a los pringaos. Si vas con un reloj de oro por la calle, o una cadena, está claro que vas provocando y te van a robar (Tajante y muy seria, y mirando al móvil).
Yo: Tengo un amigo que vivió aquí hace unos años y creo que le han robado, aunque no aquí, me parece que había sido en Río. Él viste bastante casual y no va ostentando…
La simpática: Pues sería porque tiene pinta de pringado (Lo siento nosso, yo no lo he dicho). 

Volvemos a casa, otra vez en el autobús sin pronunciar una sola palabra, toda seria ella (¡Qué suerte he tenido, me ha sacado a dar una vuelta! ¡Gracias simpática!). 

Es sábado por la tarde y ¿qué planes tengo? Cero planes. Ninguno de mis “amigos” del otro día me ha llamado. Tengo ganas de coger un avión de vuelta para Vigo. Allí están todos celebrando La Reconquista. A las 8 de la tarde, la simpática me habla. Golpea en la puerta de la habitación y me ofrece ir a cenar con ella y un amigo (¡Qué mala soy! Mírala a ella qué maja). 

Nos vamos de cena a un restaurante japonés precioso, con un jardín en el centro y un pianista tocando en directo. La comida riquísima, pero La Simpática sigue sin dirigirme la palabra. El amigo me comenta mil y un detalles sobre la ciudad (Menos mal que este sí que es majo). Me dice que es una ciudad dura al principio pero que acaba enganchando con mucha vida, mucha energía... (Al fin alguien que me anima)

Después de la cena, nos vamos a un pub donde hay una banda que toca versiones de rock en directo (Aquí en todos los locales tocan música en directo, pero también en todos cobran entrada). La simpática sigue sin hablar. El amigo de la simpática me presenta a algunos amigos suyos brasileiros. Me dicen que hablo muy bien portugués, y les explico que hablo gallego (¡Bieeeennn, alguien que me entiende por fin!). Se sorprenden mucho cuando les digo que estoy buscando trabajo aquí siendo ingeniera civil. Me dicen “Mais você deve ir para outro pais. Aqui é tudo construído”. (Que está todo construido? Pero si esto es el puto Tercer Mundo. Deberíais daros una vuelta por Europa, chavales). 

A la una de la mañana la simpática está cansada y se quiere ir. Nos vamos en taxi. Otra vez callada, sin dirigirme la palabra. Al llegar a casa ni me responde las buenas noches (Dios, qué simpática es esta tía).

MI PRIMERA INMERSIÓN EN SAINT PAUL



Es el primer día que salgo a la calle. Ya llevo por aquí un par de días, pero aparte de ir al súper no he salido de casa ni para darme una vuelta por el barrio. Me dispongo a ir a unas jornadas sobre Oportunidades Laborales. Voy sozinha, con poco más de metro y medio de estatura por las peligrosas y abarrotadísimas calles de la ciudad. Me voy chocando cada dos por tres. Muevo la cabeza en todas las direcciones como si me fuesen a atracar en cualquier momento. (¿Y cómo sé cuando llego al edificio donde se celebran las jornadas?) Pregunto “¿Você poderiame dicir donde é que fica…?” (maldito portuñol no me entienden). Consigo llegar, al fin. 

La fundación que organiza las charlas, que es española, ha instaurado la costumbre de juntarse una vez por semana para tomar unas cañas. En esta ocasión coinciden justo después del  evento. Es una iniciativa fantástica, pero la parte mala es que sólo se juntan españoles y no es útil para practicar portugués. Asalto a unas chicas ya que no sé dónde es el local. Me preguntan cuánto tiempo llevo aquí. Les digo que llevo un par de días. Se exaltan cuando les cuento que he llegado andando al evento. Me comentan que no debo andar sola de noche por la calle (Son las putas siete de la tarde, noche, noche…).

Al llegar al bar, me dan una tarjeta… (¿Y qué hago yo con la tarjeta?). Les pregunto a los dos primeros tíos que veo, que resultan ser gallegos también (¡Qué alegría!; A partir de ahora a estos dos les llamaré los playboys, ya os daréis cuenta de por qué). 

Yo: ¿Cómo se hace para pedir una caña aquí?
Playboys: No te preocupes, déjanos la tarjeta que nosotros te la pedimos (Con aires de “tranquila muñeca”). En la tarjeta te irán anotando todo lo que consumes y pagas al final, antes de irte. ¿Qué haces aquí en SP? ¿Cuánto tiempo llevas?
Yo: Pues llevo un par de días, estoy buscando trabajo. ¿Y vosotros?
Playboys: ¡Sólo dos días! Nosotros somos directores financieros (Muy orgullosos ellos). Nuestra empresa nos paga la casa y todos los viajes a España (Guaaaauuu, chicos. ¡Qué pasada!). Deberías buscar trabajo en una empresa española y venirte como expatriada, sería lo mejor (Sí, ahora, ¿no? Un pelín tarde…)

Me enseñan fotos en el móvil de inundaciones de la ciudad (impresionantes) que provocan atascos de más de una hora en menos de un kilómetro (¡Menudos ánimos!). Hablamos de lo carísima que es la ciudad y me cuentan que en las afueras es todo mucho más barato, pero mucho más peligroso también.
Playboys: No te preocupes nosotros vamos a cuidar de ti (Gracias chicos, no sé qué haría sin vosotros). ¿Tienes novio en España?
Yo: Sí, se vendrá en unos meses para aquí.
Playboys: Sí, claro, en unos meses… ja ja (Parecen no creérselo, no entiendo el por qué).  Pues aquí vas a ligar mogollón (Guau, qué ilusión me hace, no sé qué haría sin ligar mogollón). A nosotros, por ejemplo, las chicas no paran de pedirnos el teléfono (Creo yo que estos dos nunca se vieron en una parecida).
Yo: Bueno, yo he venido a buscar trabajo no a ligar…
Playboys: Pues es muy difícil conseguir trabajo aquí con visado de turista (Pues nada, tendré que dedicarme a ligar, entonces). Las empresas brasileiras son reacias a contratar extranjeros y hacer todos los trámites para el visado (¡Gracias de nuevo por los ánimos, chicos!). 

Cuando llevo un tiempo hablando con ellos se me acerca una chica extremeña. La había conocido justo al salir de las charlas y parece maja. Viene para darme su teléfono y que sigamos en contacto. Me quedo hablando con ella. Lleva aquí dos semanas y tiene un novio brasileiro. Me comenta que ella ha estado sola viviendo en otros países y me anticipa lo duro que va a ser (Otra que me da ánimos). Cuando llevamos un tiempo hablando llega su maromo y me lo presenta. El tío me soba que flipas (Aquí son así, te acaban de conocer y te dan un abrazo que ni mis mejores amigos). Están también con un gaditano (¡Qué pasa pisha!) que va a montar una empresa con el novio de la chica. Este también acaba de llegar. Parece fácil conocer gente en este tipo de eventos.

Cuando nos vamos se ofrecen a llevarme en coche a casa (Pues no les voy a decir que no). Nos vamos hacia el parking charlando el gaditano y yo. Cuando estamos esperando a que salgan con el coche se nos acerca un indigente para pedirnos pasta. Nos miramos con cara de “¡Diooooossss, nuestro primer atracooooo!” Nos alejamos un poco y se acaba yendo a pedirles dinero a otros (Menos mal, primer día en SP superado).

martes, 23 de abril de 2013

PRESENTACIÓN



Nunca pensé que acabaría abriendo un blog ya que no soy muy buena en esto de escribir. La excusa es que soy de ciencias.

Llevo aquí, en Saint Paul, casi tres semanas y la soledad y el aburrimiento han hecho que acabe hablando conmigo misma y que me ralle más de la cuenta. 

El objetivo de esta iniciativa es que vosotros, colegas, amigos, familiares y conocidos, estéis informados de cómo me va y que colaboréis escribiendo todo lo que se os ocurra (Se admiten críticas, pero también comentarios del tipo “lo estás haciendo muy bien, campeona, sigue así”).
La idea de todo esto es de mi amigo MG (Catequista retirado) que me ha escrito en múltiples ocasiones empujándome a que lo haga. Dice que echa de menos mi punto chinchón y polémico (Hay gente para todo en esta vida). Esto me evade de toda responsabilidad ante cualquier comentario vertido contra terceros. Si queréis culpar a alguien de lo que escribo, os doy su número de teléfono y dirección y podéis reclamar por escrito, en persona, o incluso apalearlo (lo que os apetezca).
Muchas gracias a los que me leáis y disculpadme por las formas. Repito que no soy una buena escritora.