jueves, 13 de junio de 2013

HISTORIAS DE MIS COMPAÑEROS DE TRABAJO (I)

Se quejan de mi saludo


Hoy me han dicho que soy una bruta. Yo pensaba que estaba siendo súper-requete-maja, porque todas las mañanas cuando llego digo bom dia y, de vez en cuando, incluso hago alguna mini-broma, pero no. No es suficiente.
Mantengo la siguiente conversación con un compañero al que voy a apelidar Brigadeiro porque dice de sí mismo que es gostoso como un brigadero (dulce típico de Br con forma de bombón). Es un chico muy moreno bajito y gordito, con la típica cara rechonchita, más ancha que larga (así que también se parece físicamente ya que es como una bolita). Este es uno de los del grupillo con los que voy a comer ( suelo ir siempre con los mismos; se acabó improvisar todo el tiempo y tanta historia). É um cara (tío) muito serio e calado  pero inspira mucha confianza. 
Brigadiero: Ay, Chincheta, você está virando bruta...
Chincheta: Por que, Brigadeirinho?
Brigadeiro: Porque quando chega pela mañá você fala “Bom dia” e vai correndo pelas escadas sem esperar resposta (mientras dice esto me imita como digo “bom dia” y como subo rápidamente las escaleras)
Chincheta: Pero tem que pensar que eu são espanhola e não conhezo ainda bem a educação brasileira. A gente acha que é suficiente com dezir “bom dia”...
Brigadero: Mais você não espera resposta, sobe correndo sen dar tempo a gente a responder... (realmente no necesito que me respondan, el saludo es sólo un gesto rutinario; los buenos días, buenas tardes, el hola, el adiós, son palabras que sobran y que decimos la mayor parte de las ocasiones por cortesía y sin esperar nada, incluso con un movimiento de cabeza bastaría)


Chincheta: E que é o que vocês fazem?
Brigadero: A gente vai saudar um por um; aperta a mão e pergunta “tudo bom?” “como vai o dia?”
Chincheta: Mais você case nunca me vem saudar ao meu escritorio...
Brigadero: Porque eu acostumo chegar antes que você. É quem chega último quem tem que saudar. 

En esta conversación está presente otro compi al que voy a apelidar “El de la NASA” porque es un tío bastante listo, sobre todo en comparación con el resto; los otros dicen que debería trabajar para la NASA. Él, que suele llegar al trabajo más tarde que yo, me comenta:
El de la NASA: Eu todos os dias cuando chego, vou até sua mesa para saudar você, perguntar “tudo bem”; e falar um pouco. Excepto hoje que não vim (yo ni me había dado cuenta que no había venido, aunque sí que es verdad que suele pasarse todos los días y varias veces por mi mesa).
Chincheta: Então você acha que eu são bruta tambèm?
El de la NASA: Não acho, não. Você atua normal... (un tío listo, lo que yo decía)

Pero Brigadeiro no opina lo mismo. Él cree que tengo que llegar y tocarles en el hombro uno por uno, para mostrar mi afecto y compañerismo. Yo pensaba que estaba totalmente adaptada, pero aún queda un duro proceso de transformación hasta conseguir tropicalizarme.

Comer, comer, comer sin parar...
A pesar de que les he dicho en múltiples ocasiones que no me gustan demasiado los dulces, ellos no cesan en su intento de que pruebe todo lo que se les va ocurriendo. Muchos de los días después de la comida me compran alguna chocolatina, o caramelos, o galletas … para que pruebe cosillas típicas (y es que aquí es todo tan dulce y empalagoso!; la coca cola por ejemplo saber parecida a la light de España; los yogures son dulcísimos también; todos los pasteles, tartas, chocolates, etc, son más dulces que los españoles). Es un detalle, pero a mí, normalmente, no me apetece comer nada después comer, valga la redundancia, por lo que termino acumulando y acumulando en el bolso y lo tengo lleno de chuminadas.

Ellos, por su parte, se pasan el día comiendo porquerías. Acaban de almorzar y siempre cae un helado, o un refresco hiper calórico, o una caja de galletas, o una bolsa de bolitas de queso, o todo lo que acabo de decir a la vez... Son un saco sin fondo. Casi todos están bastante gorditos (y porque estoy siendo buena porque debería haber dicho GORDOS); sus barrigas son descomunales, incluso las de los que son de constitución delgada (son dignas de ver, y yo, por desgracia, lo he hecho porque algunos me han enseñado su panza).


Pues sepan ustedes que hemos hablado sobre sus hábitos alimenticios y, a partir del lunes, dos de ellos van a estar sometidos a una intensa dieta gestionada por mí. ¿Qué he conseguido con esto? Pues que hoy se hayan ido a su tienda de golosinas favorita y hayan vaciado sus existencias para llenar sus cajoneras de comida-basura. Brasileiros 1 - Chincheta 0

(CONTINUARÁ)

5 comentarios:

  1. ¡qué buena entrada! tiene que ser bastante fuerte cambiar a la mentalidad del trópico (y más para ti, lo digo por lo acelerado de tu carácter, que ya vas más rápido que la gente de aquí), ya te veo saludar uno por uno, ¡diós!¡qué pesadilla! ya me estresaría el pensar en llegar al trabajo, pero si no quieres ser bruta...
    Por cierto ánimo con la intensa dieta a esos dos pichones, ya contarás, no sé, no sé...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con los saludos me he quedado en el término medio. Cuando llego a la ofi digo "bom dia" y me quedo esperando a que me digan "Pode subir, chincheta"
      La dieta va muuuuy maaaaal. Todos los días se inventan escusas para comer alimentos indebidos. Además yo creo que les gusta estar godos, después de algunas conversaciones que he tenido con ellos últimamente. He tendio que escuchar que yo estoy en el límite de la anorexia... Es que... Qué exagerados, madre de dios!

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Gustame ese término de "tropicalizarme"...Non te estarán puteando co de que hai que saudar a todos un por un non? eu antes de facelo iría un día moi cedo para verificar que se van saudando. Pareceme surrealista. De todas maneiras, firmo que a xente sexa así que todo o contrario non? é máis fácil acostumbrarse ao empalago e ao borrollismo que á seriedade absoluta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me putean bastante, y dudo mucho que todos vayan saludándose uno por uno al llegar, aunque algunos seguro que sí que lo harán.
      Sí que es verdad que son mucho más cercanos que aquí y más carinñosos, y también que, en general, es más fácil acostumbrarse al buen rollo y a las bromas que a gente seria. No obstante, lo difícil para mí, es acostumbrarme al contacto físico, me sigue poniendo muy tensa que me soben, y como no quiero ser desagradable, me guardo mis sensaciones... Supongo que les pondré unas caras...

      Eliminar