(29 de mayo)
La
noche anterior a Corpus Christi, que es festivo en SP, es miércoles así
que toca ir de cañas con los españoles, como siempre. Voy con los
playboys en taxi y tienen ya planificada una visita posterior a su
discoteca de cabecera. Van hablando sobre sus ligues y sobre sus planes para el finde: alguna de sus novias brasileiras los ha invitado a ir a ver un partido de fútbol al campo (guau chicos, qué nivelón!).
Cuando llegamos al local, ¿a quién me encuentro?,
pues a Comercial (oooooh, noooooo, está este tío súper pesado, ufff).
Comercial es el típico comercial. Lo había conocido en una cena montada por la organizadora de las cañas hace un par de viernes. Tiene varias empresas aquí en SP y
todas relacionadas con labores de intermediario (odio con toda mis
fuerzas la mayoría de estos trabajos). Una de ellas se dedica a labores
inmobiliarias, pero no venden pisos directamente, sólo se llevan una
comisión a cambio de poner en contacto a los corredores
y a las promotoras. El tío es un comercial tipo “vendedor de coches de
segunda mano”. No para de hablar, y da la sensación de que está vendiéndote la moto constantemente. A los playboys les encanta hablar con él de negocios (segurísimo
que lo admiran y piensan que es un crak, a pesar de que sea un súper
petardo y un pringao). Ya en el bar y teniendo en cuenta que nos vamos a sentar a su lado, le
digo a la camarera:
Chincheta: Tenhem cervejas de um litro? (aquí son bastante típicas)
Camarera: Sim
Chincheta: Quero uma, por favor (viendo como se presenta la noche tendré que emborracharme porque si no me voy a poner de muy mala leche).
Al
final la situación mejora gracias a que conozco a Señor. Lo
había visto alguna vez en las cañas, pero nunca había hablado con él. Me
comenta que la semana pasada me escuchó debatir sobre política, refieriéndose a una conversación que tuve con el fan de Aznar (flipo con lo curiosa que es la gente, y con que aún encima, abiertamente, venga y me diga
que estuvo cotilleando). Señor ha vivido en varios países del mundo pero nadie lo intuiría hablando con él. Tiene aspecto y vestuario de tío mayor pero es súper inocentón y parece poco avispado. No obstante, los temas de conversación fueron interesantes: hablamos de globalización y consumismo; de las diferencias entre las sociedades "desarrolladas" como la nuestra y las "subdesarrolladas" como la brasileira (habría que redefinir la palabra desarrollado); de gente que trabaja doce horas al día y de gente que vive del cuento...
Cuando ya llevo una horita con Señor aparecen
Extremeña, O Pàssaro y Gaditano. Vienen con un nuevo colega,
Pijo A Tope, que también es socio en su empresa, aunque sólo va a estar
aquí unas semanas. Estoy hablando con ellos cuando, de repente, uno de los playboys me da un beso en la mejilla.
Chincheta: Ya os vais?
Playboy: No, no...
Chincheta: Entonces, a qué viene esto?
Playboy:
A nada, jejeje... (me dan ganas de darle puñetazos y reventarle la cara
hasta que empiece a sangrar a lo bestia; en fin, calma, los playboys
son así, hay que quererlos).
Continúo
hablando con Extremeña, con Pijo A Tope, y con Gaditano y éste empieza a rajar de Comercial. Opina lo mismo que yo (que da puto asco y que es bastante insoportable). Recordando aquella conversación que tuve con Gaditano sobre Joaquín, me da la sensación de que Comercial también debió haberlo pasado mal de niño en el colegio (seguro que también le metían la cabeza en la fuente, y que le robaban el bocata en recreo; este tío tiene alguna especie de trauma y por eso está tan encantado de conocerse).
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